hombre

Más cinismo

Por Gran Pitufo - 24 de Julio, 2006, 23:04, Categoría: hombre

Ando buscando una religión, no es ningún secreto.

Bueno, más bien lo que ando buscando es algo que me haga pensar que el mundo es un lugar maravilloso, o simplemente aceptable. La maraña de imbéciles con la que trato últimamente no ayuda demasiado, vaya por delante que sólo hablo con personas durante una hora al día y que las dos últimas conversaciones han sido un monólogo que se podría titular "en España lo que hace falta es que la policía pueda pegar a los delincuentes" y un debate acalorado sobre si las abejas tienen o no cerebro, en el que yo era el único aunque desapasionado defensor del sistema nervioso de las abejas, que por cierto, son unos bichos que me repugnan profundamente, por peludos y por cabrones. Además, el compartir con ellos apenas un 90% de material genético hace que me traiga al pairo su extinción. Pero en fin, espero que sea ilustrativo de la miseria en la que me he sumergido yo solito.

Descartados los cristianos por tener poco ojo, por ejemplo cuando se les ocurrió que el hombre tenía dos partes, el alma y el cuerpo, y justo la que no existe era la buena y la que existe es la fuente de todos los males. Para entendernos, unos analfabetos que eyaculan en la cara de su señora pero con culpabilidad y remordimientos. Porque mira que les gustan los remordimientos a los cristianos.

Descartados los islámicos por ser el corán una cosa aburridísima, pero realmente un coñazo de repetición, teletienda en estado puro, y respirarse en los pocos versículos que aguanté una servidumbre a un dios misericordioso a la par que un poco sádico, que oiga, no digo que a lo mejor no vaya bien hacerse islámico, pero seguro que me va a costar, y yo necesito terapia de choque. Además, tiene una buena porción de leyes del estilo: si ves a un adulterio pasa entre los dos cuerpos una cuerda de brahamante a ver si están yaciendo o no, que no sé yo si es precisamente la veleta que necesita mi vida.

Descartados muchos otros por no conocerlos (a nadie se le escapará que tampoco soy un experto en cristianismo e islam, pero por lo menos tengo prejuicios, algo es algo), lo del budismo me lo tengo que mirar, y me lo apunto para cuando vuelva a España, porque aquí sólo hay una estantería de libros en castellano en toda la ciudad, que comparten La sombra del viento y Paulo Cohelo.

Así que lo de la religión lo tengo que dejar para más adelante, pero por lo menos puedo ver dónde estoy. Entonces se me ocurrió mirarme lo del cinismo, que tenía un libro a mano, regalo de cumpleaños, ya ven cómo se las gastan algunos, a ver si van por ahí los tiros.

Y oiga, en la cita que copié me siento identificadísimo. Sólo me falta ser poderoso para estar completito ahí dentro, pero ya se sabe que todo no se puede tener. Como contrapartida tengo todo lo demás: Tengo bajo control mis síntomas depresivos, soy laboralmente capaz, tengo clarísimo que lo que hago no conduce a nada en absoluto, tengo un instinto de autoconservación que más que nada es costumbre y realmente añoro la inocencia perdida, cuando pensaba que había grandes campos de nieve virgen blanquísima esperando. Yo era un tipo jovial, oiga. Es sólo que una vez llegas a la nieve no hay más que imbéciles en trineo que lo han dejado todo echo un barrizal congelado. Y ahora necesito algo, porque voy como un pollo sin cabeza correteando en una pocilga. ¿Conseguiré recuperar la ilusión?

Pues este tipo parece que ha hecho un análisis de mis síntomas y dice que estoy enfermo ¡excelente! Como hago mis diez horitas más transporte no puedo dedicarle demasiado tiempo a la cura, pero realmente tengo ganas. ¡Aún me quedan ganas, sí! y por tanto ¡Aún quedan decepciones! Me encamino a ellas corriendo. A ver qué dice éste.

Soy carne de secta, así que voy a hacer todo lo posible por convertirme.

Y mientras voy dando la tabarra por aquí. Lo siento, soy gratis, no se puede quejar.

Y a ver,  antes de que me olvide, que es posible que haya otras fachadas, otros tubos de escape, pero esta es la que me ha tocado. Estoy seguro de que es bastante nociva. Pero es que lo que yo quiero no es conseguir un tubo de escape. Lo que quiero es todo eso del entusiasmo y tener ganas de correr descalzo sobre la hierba y volar una cometa. E, incluso, si es posible, alegrarme de ir al trabajo. Sentir que formo parte de la comunidad me parece una cosa cursi, pero no estaría mal. Por ahora he sido demasiado idiota como para lograrlo.

A ver qué.


Todo en un punto

Por Gran Pitufo - 17 de Julio, 2006, 23:43, Categoría: hombre

El mundo son tus percepciones. Un mundo para ti sólo. El infinito concentrado en un sólo punto, dos centímetros dentro del entrecejo. ¿Estás ahí, verdad? No estás en tu pierna, que cuelga lejana, ni en tu vientre, vísceras ajenas. Eres un punto justo entre tus ojos. Trata de tocarlo. Ahora toca tu codo. ¿Notas la diferencia? Está claro que no estás en tu codo. Es bueno que seas consciente; nunca estarás en otro sitio, ni serás otra cosa. Todo lo que sientas lo sentirás ahí, nunca va a existir nada más.

A ti te está reservado el mundo entero. Todo llegará, implacable, y será sólo para ti. No es posible compartirlo. El sufrimiento, la alegría, el dolor, la belleza, el miedo a la certeza, el deterioro de los tejidos que te sostienen, estas palabras leídas aquí dentro, con tu propia voz. Todo es para ti, para ti sólo. Nunca habrá nadie ahí dentro, nunca habrá nadie a tu lado.

Y sin embargo sabes que hay otros. Los notas a dos metros, a dos centímetros. Otros puntos infinitos. Las palabras no sirven de nada, son toscos instrumentos con la punta roma. Incluso lo más sencillo, lo más grueso, será incomunicable. Les tocarás, te tocarán, te correrás mirándole a los ojos, pero no cambiará nada. La distancia es corta, pero el espacio impenetrable.

Pero todo esto ya lo sabías.


Si está ahí por algo será

Por Gran Pitufo - 4 de Julio, 2006, 23:18, Categoría: hombre

Resulta ser que somos humanos y venimos con libre albedrío de serie. Es decir, que en cada momento tenemos elegir entre un numero infinito de posibilidades. Esto no significa que podamos elegir entre todas las posiblidades del mundo sideral, porque hay conjuntos infinitos y conjuntos infinitos.

Vamos, que aunque sólo tegamos lentejas, dispondremos de infinitas formas de prepararlas, con un resultado posible que va del asco total a una satisfacción miserable -qué bueno está (para ser lentejas)-, pasando por diversos tipos de pasta marrón y tediosa.

Dicho sea de paso, el conjunto que nos ha tocado es bastante mezquino, una mierdecilla; pero el caso es que hay que ir eligiendo. Algunos sabios muy sabios dicen que el hombre tiene pavor a elegir, a la libertad; que en cuanto puede, trata de limitarse.

Cuando me enteré me pareció extraño, porque yo lo de ir eligiendo lo veo un invento de puta madre, pese a las inevitables decepciónes. Pero poco a poco les voy dando la razón.

Parece que uno de los mecanismos más apreciados por el hombre para librarse del peso de la elección es, junto con un amor a revientavenas por los dictadores y los tiranos, la tradición.

Si alguna vez no consiguió evitar una reunión de vecinos ya sabrá de lo que hablo.

Porque si las cosas están así, y así se han hecho desde siempre, por algo será. Porque si el arquitecto puso una verjita en la entrada será para que la cerremos aunque el calor la hinche y en verano haya que saltarla. Porque a qué vienen tantas ganas de ser inmortales ahora que casi sabemos como estamos hechos si el hombre ha sido mortal, mortal de toda la vida (ésta es de puta madre, ¿qué nos jugamos a que nos dejan sin inmortalidad?).

Así que gracias a esos sabios tan sabios he aprendido que cuando alguien dice indignado "si está ahí por algo será", no es que sea subnormal, es que vive aterrado por el libre albedrío ineluctable.

Y es así como, poco a poco, me voy volviendo más gilipollas.

Faetón, divino tesoro

Por Gran Pitufo - 3 de Julio, 2006, 22:24, Categoría: hombre

De todas las cosas que se presentan como apetecibles y deseables, la juventud sobresale por encima de todas. Es lo más preciado y, dolorosamente  perecedero, requisito indispensable para poder aspirar a vivir en la publicidad, las teleseries, el cine y, en resumen, en todo lo que vale la pena.

¡Follar hasta que duela! ¡Escupir desde todos los balcones! ¡Sin dejarse ninguno!

Juventud con ansias, con el remordimiento de no estar aprovechando lo suficiente, de dejarse balcones sin escupir, oportunidades de meterla en caliente, en una imbécil. ¡Oportunidades de metérsela a una imbécil mientras le escupimos! El tiempo vuela y hay que dejarlo todo preparado para la nostalgia, para vivir de las rentas. Para recordar en la pausas del café lo bien que lo pasamos.

Al fondo todo es sombrío, pero ahora es el momento de ser el Rey del Mambo. Y si por el camino hay que ser un hijo de puta, pues venga, mejor que nos coman la polla a que nos coman la merienda. Para hacer una tortilla hay que romper unos cuantos huevos. Quedar los últimos, quedarnos sin meterla, sería horrible. No vamos a ser los más tontos. Tenemos el balón, es nuestro momento.

Nos iremos de Erasmus, todos jóvenes fugaces. Cuando venga nuestro novio a vernos, le mandaremos a por dos cervezas y aprovecharemos para sobarle el paquete al otro, la lengua en su cuello. ¡Qué todos lo vean! ¡Qué corra el vino por nuestros pechos! ¡No estamos casados, aún nos queda vida! ¡Y qué vida!

Quedaremos incapacitados para amar, pero el esplendor lo queremos en un frasco. Seremos unos hijos de puta, pero gloriosos en el recuerdo.

Había que hacerlo. Era nuestro turno. Plantar el recuerdo para que por siempre añoremos nuestra edad dorada, la edad del egoísmo.



Senos galactóforos

Por Gran Pitufo - 3 de Julio, 2006, 0:04, Categoría: hombre


A16.0.02.001 Mama
A16.0.02.002 Surco intermamario
A16.0.02.003 (Mama accesoria)
A16.0.02.004 Pezón
A16.0.02.00S Cuerpo de la mama
A16.0.02.006 Glándula mamaria
A16.0.02.007 Proceso axilar
A16.0.02.008 Lóbulos de la glándula mamaria
A16.0.02.009 Lobulillos de la glándula mamaria
A16.0.02.010 Conductos galactóforos
A16.0.02.011 Senos galactóforos
A16.0.02.012 Areola mamaria
A16.0.02.013 Glándulas areolares
A16.0.02.014 Tubérculos areolares
A16.0.02.015 Ligamentos suspensorios de la mama













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