El erial de los hijos de puta

Por Gran Pitufo - 25 de Julio, 2006, 22:18, Categoría: mundo

Vengo aún más contento que ayer.

Resulta que me han demandado ocho mil euros porque viví en una casa muy barata porque estaba hecha una auténtica porquería (cera en las cañerías, oiga, los yonkis que vivían antes se iluminaban con velas) y no se me ocurrió hacerle fotos cuando entré a todos los desperfectos. Viví en una pocilga que por lo menos era barata y me compensaba.

Ahora el dueño la ha dejado como los chorros del oro y me pretende cobrar a mí los ocho mil de la reforma.

Gloria a ti señor Jesús.

Es inconmensurable la cantidad de hijos de puta que hay sueltos por ahí.

Para más inri, he llamado a mi padre para contarle el percal y he aguantado una charla de media horita que giraba en torno a dos ejes fundamentales:
  • Si fueras capaz de aprender algo del mundo aprenderías la sabia lección de todo esto y te volverías un hijo de puta como tu padre.
  • El que te ha denunciado, ¡ese sí que es listo!
Y finalmente ha caído un tercero:
  • Toda esa miseria laboral en la que te mueves también te enseñará cómo funciona el mundo y a dar una patada en los cojones antes de que te pidan la hora.
Cuando abrí esta cosa no tenía ninguna intención de convertirla en un diario, pero joder... ¿cómo es posible que me toquen todos los hijos de puta?

Esperando a que se acabe la mala racha y de forma secundaria, esperando también a que se acabe el día para poder ir mañana a que me drene la vida el jefe.

Nada alegre que contar hoy.

Locos sin manicomio

Por Gran Pitufo - 24 de Julio, 2006, 23:33, Categoría: locos

Hoy tengo cuerda. ¡Antes de que se me acabe el día y me drenen otras 10 horas tengo que contar algo más! ¡Es necesario! (Forzarme el entusiasmo en estas cosas forma parte de mi automedicación).

Hoy estaba en la parada del autobús y había un tipo con pantalones cortos y unas patas como jamones que acababan en unos calcetines negros, negrísimos, hasta casi las rodillas y unos zapatos también de un azabache negro, negrísimo, como la más negra de las rachas de desidia (ahí queda eso).

Bueno, pues el tío iba bien afeitado, con lo que quiero decir que sabía afeitarse y lo hacía. Lo que resultaba aún más sorprendente que lo de los calcetines negros, porque iba hablando en voz alta y haciendo gestos con la mano. Gestos repetidos, todo el rato los mismos. Tenían pinta de significar algo, pero de tanto repetirlos los había ido mecanizando hasta que no se podía reconocer casi ninguno de la secuencia, que era siempre la misma. Digo casi todos porque había uno que como buen íbero reconocía aunque estuviera, como digo, viciadísimo y deformado, que era el de mandar a tomar por culo al prójimo. Era un gesto que le hacía poner la mano como una garra, pero se veía bien clarito el dedo porculizador.

Vamos, que el tipo estaba como una cabra. Y yo, ahí en ese descampado solo con el tipo de las patas como jamones y los tics nerviosos, repartiendo amor al que pasaba, me preguntaba... ¿cuántos locos hay por ahí sueltos? No me refiero esta vez a la gran masa de locos que forma un porcentaje inestimable de la población, sino a los tipos peligrosos que de repente te toman del cuello, te dejan en una zanja y se quedan ahí cantando el lalala de Massiel.

Lo de los manicomios tal y como estaban montados a lo mejor es una putada para el loco, y sólo eran prisiones (hablo de oídas, como siempre, mi conocimiento del asunto se limita a haber visto "alguien voló sobre el nido del cuco"). Pero me pregunto si este tipo debería de recibir alguna ayuda... ¿Qué tiene que hacer? ¿Ir a un psiquiatra con sus tics de loco peligroso y pagar una pasta? ¿Es la solución estándar a este tipo de casos?

Este señor era bastante joven, unos veinticinco, pero supongo que dentro de unos años, a menos que tenga una familia realmente preocupada por sus miembros (lo que explicaría el afeitado) y que no le manden a él a tomar por el culo sin gestitos ni nada, mucho me temo que acabará pidiendo en la calle. O viviendo en un contenedor. O en fin, las posiblidades son infinitas para los locos, esa es la suerte que tienen.

A lo mejor suena orwelliano, pero ¿no iría bien tener una patrulla que fuera mirando a los locos y dándoles solución? Está el problema, que se me antoja insalvable, de encontrar cuerdos suficientes como para juntar una patrulla, pero la idea queda ahí, no se me ocurre así en diez segundos por qué descartarla, tampoco le voy a dedicar más tiempo a lo que se me ocurre a bote pronto, que soy del siglo XXI. En todo caso, aquí en Alemania son todos tan educados que este tipo puede subirse en el autobús haciendo sus gestos de loco peligroso y nadie le mira, lo que supongo que le permite desarrollar su locura en toda su extensión. Un cisne que abre las alas dentro de su cabeza.

En todo caso parece bastante fácil volverte un loco peligroso y que nadie te haga ni puto caso hasta que les toques la espalda con una pala de quitar nieve. En otros tiempos con lo de "el tonto del pueblo" te convertías en una mascota, lo que por lo menos te integraba en la sociedad ya de por sí cruel del pueblo, con lo que no había demasiada diferencia ni podías caer mucho más bajo que el resto. Como mucho ibas arrastrando latas o te pegaban una paliza.

Pero ahora hay que cuidarse la salud mental. Estos cabrones te dejan más solo que la una en cuanto no les puedes comprar la enciclopedia cuando llaman a la puerta.

Cuando una cucaracha queda patas arriba las demás la dejan ahí, ¡que se apañe!

Pues ya veremos qué.

Más cinismo

Por Gran Pitufo - 24 de Julio, 2006, 23:04, Categoría: hombre

Ando buscando una religión, no es ningún secreto.

Bueno, más bien lo que ando buscando es algo que me haga pensar que el mundo es un lugar maravilloso, o simplemente aceptable. La maraña de imbéciles con la que trato últimamente no ayuda demasiado, vaya por delante que sólo hablo con personas durante una hora al día y que las dos últimas conversaciones han sido un monólogo que se podría titular "en España lo que hace falta es que la policía pueda pegar a los delincuentes" y un debate acalorado sobre si las abejas tienen o no cerebro, en el que yo era el único aunque desapasionado defensor del sistema nervioso de las abejas, que por cierto, son unos bichos que me repugnan profundamente, por peludos y por cabrones. Además, el compartir con ellos apenas un 90% de material genético hace que me traiga al pairo su extinción. Pero en fin, espero que sea ilustrativo de la miseria en la que me he sumergido yo solito.

Descartados los cristianos por tener poco ojo, por ejemplo cuando se les ocurrió que el hombre tenía dos partes, el alma y el cuerpo, y justo la que no existe era la buena y la que existe es la fuente de todos los males. Para entendernos, unos analfabetos que eyaculan en la cara de su señora pero con culpabilidad y remordimientos. Porque mira que les gustan los remordimientos a los cristianos.

Descartados los islámicos por ser el corán una cosa aburridísima, pero realmente un coñazo de repetición, teletienda en estado puro, y respirarse en los pocos versículos que aguanté una servidumbre a un dios misericordioso a la par que un poco sádico, que oiga, no digo que a lo mejor no vaya bien hacerse islámico, pero seguro que me va a costar, y yo necesito terapia de choque. Además, tiene una buena porción de leyes del estilo: si ves a un adulterio pasa entre los dos cuerpos una cuerda de brahamante a ver si están yaciendo o no, que no sé yo si es precisamente la veleta que necesita mi vida.

Descartados muchos otros por no conocerlos (a nadie se le escapará que tampoco soy un experto en cristianismo e islam, pero por lo menos tengo prejuicios, algo es algo), lo del budismo me lo tengo que mirar, y me lo apunto para cuando vuelva a España, porque aquí sólo hay una estantería de libros en castellano en toda la ciudad, que comparten La sombra del viento y Paulo Cohelo.

Así que lo de la religión lo tengo que dejar para más adelante, pero por lo menos puedo ver dónde estoy. Entonces se me ocurrió mirarme lo del cinismo, que tenía un libro a mano, regalo de cumpleaños, ya ven cómo se las gastan algunos, a ver si van por ahí los tiros.

Y oiga, en la cita que copié me siento identificadísimo. Sólo me falta ser poderoso para estar completito ahí dentro, pero ya se sabe que todo no se puede tener. Como contrapartida tengo todo lo demás: Tengo bajo control mis síntomas depresivos, soy laboralmente capaz, tengo clarísimo que lo que hago no conduce a nada en absoluto, tengo un instinto de autoconservación que más que nada es costumbre y realmente añoro la inocencia perdida, cuando pensaba que había grandes campos de nieve virgen blanquísima esperando. Yo era un tipo jovial, oiga. Es sólo que una vez llegas a la nieve no hay más que imbéciles en trineo que lo han dejado todo echo un barrizal congelado. Y ahora necesito algo, porque voy como un pollo sin cabeza correteando en una pocilga. ¿Conseguiré recuperar la ilusión?

Pues este tipo parece que ha hecho un análisis de mis síntomas y dice que estoy enfermo ¡excelente! Como hago mis diez horitas más transporte no puedo dedicarle demasiado tiempo a la cura, pero realmente tengo ganas. ¡Aún me quedan ganas, sí! y por tanto ¡Aún quedan decepciones! Me encamino a ellas corriendo. A ver qué dice éste.

Soy carne de secta, así que voy a hacer todo lo posible por convertirme.

Y mientras voy dando la tabarra por aquí. Lo siento, soy gratis, no se puede quejar.

Y a ver,  antes de que me olvide, que es posible que haya otras fachadas, otros tubos de escape, pero esta es la que me ha tocado. Estoy seguro de que es bastante nociva. Pero es que lo que yo quiero no es conseguir un tubo de escape. Lo que quiero es todo eso del entusiasmo y tener ganas de correr descalzo sobre la hierba y volar una cometa. E, incluso, si es posible, alegrarme de ir al trabajo. Sentir que formo parte de la comunidad me parece una cosa cursi, pero no estaría mal. Por ahora he sido demasiado idiota como para lograrlo.

A ver qué.


Un engaño

Por Gran Pitufo - 24 de Julio, 2006, 19:47, Categoría: mundo

Cuando me fui a Alemania lo hice con ilusión y, aunque esté mal que yo lo diga (no tengo muy claro por qué, pero tiene toda la pinta de estar mal... ¿será idea de algún padre de la iglesia?), con un par de huevos.

No tenía ni idea de alemán, pero me ofrecieron un trabajo de investigador y la tarea me parecía de lo más estimulante: desarrollar un sistema nuevo, probar una idea que parecía (y sigue pareciendo) prometedora, un desafío. Trabajar en la cresta de la ola, tratando de hacerla avanzar unos centímetros. Me parecía buena cosa, en parte porque en España no hay mucha investigación y me parecía que aquello sería una cosa estupenda.

El sueldo era mediocre, realmente una vez que pago el alquiler tengo que ir contando las monedas para comprar botes de habas, pero no importaba. ¡Era el momento de poner el pie en la puerta! Así que sin pensármelo mucho lo dejé todo y me fui de cabeza a Alemania, ese país en el que todo funciona, la tierra del progreso.

Tardé mucho, casi dos meses, en darme cuenta de que me habían vendido la moto. El sueldo era el mismo sueldo mediocre, no tuvieron los huevos de rebajármelo. Pero la tarea... ah, eso es otra cosa.

Yo tenía que mejorar un sistema del año 2000 que funcionaba relativamente bien (funcionaba bien un 98% del tiempo, lo que está bastante bien). Partir de ese sistema para hacer el mío, a ver si hacíamos el cacharro que iba el 99.99% de las veces.

A las dos semanas traté de encender el programa del 2000. No iba. Algo fallaba. Mi jefe me dijo... vaya, tendrá algún fallito, más de uno ha estado toquiteando ese código en estos 6 años (¡!) miralo a ver que le pasa.

Esa versión la había hecho un tipo que despidieron en el 2002, sin dejar ducumentación tras él. Es un programa monstruosamente grande indocumentado que tenía un fallo. Lo encuentro y listo. Eso pensaba yo.

Cinco meses más tarde lo he entendido todo. He encontrado unos 40 fallos. No he podido empezar con aquello de la investigación, del sistema nuevo. En lugar de eso, he estado navegando en un río de mierda, separando la diarrea de los excrementos sanos (espero que les guste la metáfora). Ahora mismo funciona un 90% del tiempo bien. Hay que seguir sacando porquería. Faltan más cosas, más agujas en el pajar. Hay parámetros que ajustar (aunque nadie sepa que significan se pueden ajustar, créanme, sólo hace falta tiempo).

También he descubierto que mi jefe necesita ese sistema para su trabajo. No hace falta atar muchos cabos. Contratas a alguien para hacer diseñar inventar una versión 2.0 y lo que tiene que hacer es reconstruir y parchear una porquería indocumentada que alguien que ya no existe estuvo haciendo durante 5 años y sobre la que más tarde pasó una manada de búfalos. Justo el trabajo que no tienes ninguna intención de hacer. Cuando acabe su contrato no tendrás problema en echarle, porque no habrá cumplido ningún objetivo. ¡Menudo imbécil, ni siquiera ha empezado!

Y así es como me la metieron doblada. Esa es mi tarea. Vivo solo en Alemania, trabajo 10 horas al día en una basura repugnante por un sueldo que no lo vale en absoluto y no hablo más que con mi jefe, que pone cara de... uf, es increíble que aún no funcione, qué inútil eres.

Ando buscando una religión, entusiasmo o, en fin, algo que me aleje de los lanzallamas. El humor... cada día es más agrio.

Por suerte, como decía la cita del post anterior, tengo la elasticidad emocional necesaria como para mantener mi depresión en unos límites que no entorpecen mi absurdo trabajo.

Supongo que fue eso lo que buscaban cuando me hicieron la entrevista.

Cínico

Por Gran Pitufo - 19 de Julio, 2006, 22:18, Categoría: citas

"Psicológicamente se puede comprender al cínico de la actualidad como un caso límite del melancólico, un melancólico que mantiene bajo control sus síntomas depresivos y, hasta cierto punto, sigue siendo laboralmente capaz. Pues, en efecto, en el caso del moderno cinismo la capacidad de trabajo de sus portadores es un punto esencial... a pesar de todo y después de todo. Hace ya muchísimo tiempo que al cinismo difuso le pertenecen los puestos claves de la sociedad, en las juntas directivas, en los parlamentos, en los consejos de administración, en la dirección de las empresas, en los lectorados, consultorios, facultades, cancillerías y redacciones. Una cierta amargura elegante matiza su actuación. Pues los cínicos no son tontos y más de una vez se dan cuenta, total y absolutamente, de la nada a la que todo conduce. Su aparáto anímico se ha hecho, entre tanto, lo suficientemente elástico como para incorporar la duda permanente a su propio mecanismo como factor de supervivencia. Saben lo que hacen, pero lo hacen porque las presiones de las cosas y el instinto de autoconservación, a corto plazo, hablan el mismo lenguaje y les dicen que así tiene que ser. De lo contrario, otros lo harían en su lugar y, quizá, peor. De esta manera, el nuevo cinismo integrado tiene de si mismo, y con alta frecuencia, el comprensible sentimiento de ser víctima y, al mismo tiempo, sacrificador. Bajo esa dura fachada que hábilmente participa en el juego, porta una gran cantidad de infidelidad y necesidad lacrimógena fácilmente vulnerable. Hay en ello algo de pena por una "inocencia perdida" , de sentimiento por un saber mejor contra el que se dirige toda actuación y todo trabajo."

Peter Sloterdijk

Fundamentos de la ética moderna: Jurar por Hygeia

Por Gran Pitufo - 19 de Julio, 2006, 20:29, Categoría: Herramientas

Cuando se habla de eutanasia, aborto y otras cosas de médicos, a menudo se suele esgrimir el juramento hipocrático (que juran solemnemente todos los médicos) como argumento. ¡Los médicos juraron defender la vida! ¡no pueden ir contra los principios de su profesión! Y es que es importante fundamentar las reglas humanas en algo sólido, incontestable, porque si no nos moveríamos en el absurdo. En el caso de la bioética, se usa mucho, ya digo, el juramento éste, nada menos que del siglo V antes de Cristo. Pero... ¿qué más jura un médico? Aquí tienen el hermoso juramento.

"Juro por Apolo el médico y esculapio, por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será cumplido hasta donde tengo poder y discernimiento. A aquél quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; el participará de mi mantenimiento y si lo desea participará de mis bienes. consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.

Instruiré por concepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseño a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.

Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del prejuicio y el terror. a nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. de la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa.

No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. a cualesquier cosa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, obteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de la lasciva con las mujeres u hombres libres o esclavos.

Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.

Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro."

Así que ya saben: si su médico le quiere operar de cálculos no dude en denunciarle.

La fiesta de la desfloración de mi hija

Por Gran Pitufo - 18 de Julio, 2006, 22:32, Categoría: mundo

Fuimos todos a la boda. Una boda como Dios manda. De las que ya no quedan.

Todos sabíamos que la novia era vírgen. No había lugar a dudas. Una tía maja, ex-legionaria de Cristo. O dama legionaria, no estoy muy puesto en los rangos de la milicia del Señor, pero las de la cabra son damas legionarias, eso seguro. Lo aprendí en Gran Hermano. Aún no ha habido legionarias de Cristo en Gran Hermano. Una lástima, por lo demás.

Así que todos sabíamos a qué íbamos. Para qué estábamos convocados. De las que ya no quedan. Los padres estaban contentos, todos muy festivos. Y, sin que nadie dijera (llega tarde, ¿no? claro, qué tonto, no me hagas caso, la novia siempre llega tarde) nada todos sabíamos que en todas las cabezas estaba el mismo pensamiento. El novio (está bastante guapo, ¿no? el traje le sienta bien a todo el mundo, es lo que decías antes), jadeando y rompiéndole el hímen. Casi se podía oler la escena.

Grandes dispendios, por todo lo alto. La propia familia les había reservado una suite para la noche de bodas. Cielos, ni siquiera podía cruzar por nuestras cabezas  la expresión "luna de miel" sin que nos preguntásemos (¿dónde van de viaje? caray, un crucero, dicen que se ven delfines junto al barco) de qué miel estamos hablando.

Se respiraba, como digo (qué día tan bonito, único en la vida, y que buenos los entremeses, ¿no?) la desfloración en el ambiente. Las damas de honor tenían la voz ronca, o puede que fueran imaginaciones mías. Seguro que también del sacerdote. Sa cerdote, qué gracia. Algún papa cachondo.

Era imposible, a pesar de las flores blancas, quizás por su causa, escapar a la idea de que sus padres estaban organizando un festín para que todos pudiéramos celebrar la (míralos los pobres, cuánto trabajo dan las bodas, siempre falla algo en el último momento) desvirgación de su hija. Eso sí es un sacrificio ¿eh? Bien adentro, (vaya, no puedo más, el postre es demasiado) ¿habrá sangre? nos preguntábamos todos. A la antigua usanza.

El novio muy contento, claro. Él no era virgen, también lo (míralos qué contentos, pues se defienden con los bailes de salón, no es nada fácil) sabíamos todos allí. Pero eso es lo de menos. No era tan tonto como para no darse cuenta de que no teníamos otra cosa en la cabeza que (ja, míralos van un poco achispados, se les perdona) que era el que tenía el beneplácito, el que recibía a la hija de brazos de su padre para (mira la viejita borracha, está graciosa hablando con los niños) clavársela hasta donde pudiera el buen muchacho. Hasta el padre se los imaginaba.

Nos despedimos con dos besos. Risitas nerviosas. Nunca había visto una fiesta en la que hubiera tanto sexo por todas las cabezas como aquella.

Se lo montan bien estos Legionarios.

Amamos España

Por Gran Pitufo - 18 de Julio, 2006, 0:57, Categoría: citas

"Últimamente se ve a muchos grupos haciendo la pelota a Asturias. Unas reverencias tan repulsivas... Estoy muy contento de estar en Asturias. O los grupos, por ejemplo los sprinsbrools, ¡ooh! los burlsbluur: ¡Amamos España! Y toda la gente borreguilmente: beeee, BEEEEEE BEE. No, no, no. Los Ilegales, claro que amamos Asturias. Los Ilegales, claro que amamos España. ¡Pero además queremos FOLLÁRNOSLA!"

Los Ilegales. El día que cumplimos veinte años.

Todo en un punto

Por Gran Pitufo - 17 de Julio, 2006, 23:43, Categoría: hombre

El mundo son tus percepciones. Un mundo para ti sólo. El infinito concentrado en un sólo punto, dos centímetros dentro del entrecejo. ¿Estás ahí, verdad? No estás en tu pierna, que cuelga lejana, ni en tu vientre, vísceras ajenas. Eres un punto justo entre tus ojos. Trata de tocarlo. Ahora toca tu codo. ¿Notas la diferencia? Está claro que no estás en tu codo. Es bueno que seas consciente; nunca estarás en otro sitio, ni serás otra cosa. Todo lo que sientas lo sentirás ahí, nunca va a existir nada más.

A ti te está reservado el mundo entero. Todo llegará, implacable, y será sólo para ti. No es posible compartirlo. El sufrimiento, la alegría, el dolor, la belleza, el miedo a la certeza, el deterioro de los tejidos que te sostienen, estas palabras leídas aquí dentro, con tu propia voz. Todo es para ti, para ti sólo. Nunca habrá nadie ahí dentro, nunca habrá nadie a tu lado.

Y sin embargo sabes que hay otros. Los notas a dos metros, a dos centímetros. Otros puntos infinitos. Las palabras no sirven de nada, son toscos instrumentos con la punta roma. Incluso lo más sencillo, lo más grueso, será incomunicable. Les tocarás, te tocarán, te correrás mirándole a los ojos, pero no cambiará nada. La distancia es corta, pero el espacio impenetrable.

Pero todo esto ya lo sabías.


Palabras y privilegios

Por Gran Pitufo - 16 de Julio, 2006, 23:36, Categoría: lenguaje

Firme a mis principios de arreglar el mundo y dejarlo como una patena mediante la queja improvisada y caprichosa, voy a hacer un trabajo necesario. Es tirar piedras contra mi propio tejado, pero es importante.

¿Les suenan expresiones como "redes neuronales", "inteligencia artificial", "reconocimiento de patrones", "segmentación de imágenes" o "función en el espacio de cuarenta dimensiones"? ¿Suenan impresionantes, verdad? Pues son bobadas.

Son nombres pomposos que se le dan a cosas de cajón para cobrar más por hacerlas. Por ejemplo, función en cuatro dimensiones. Piense en cuatro números. ¿Ya lo tiene? súmelos. Felicidades, acaba de "evaluar una función cuatridimensional". No estoy simplificando.

Se les ponen esos nombres porque a todo el mundo le gusta sentirse importante, que te den palmaditas en la espalda cuando explicas a qué te dedicas. ¿Inteligencia artificial? debes de ser un genio. Pero lo que en realidad haces es intentar que un ordenador cuente si en una foto hay dos coches o sólo uno. Casi todo el tiempo estás esperando a que el ordenador acabe de contar. No arde mucha más cera. Poco nuevo bajo el sol.

Pero con estos nombres cobramos más. En cualquier otro campo ya nos habrían hecho bajar del burro hace tiempo. Nos habrían dicho de todo. Que qué es eso de decir que te dedicas a la "Hormación de podoreceptáculos" si lo que haces son zapatos. Qué son esos humos.

¿Por qué entonces nos dejan en paz? Pues por dos razones.

La primera es que inventamos expresiones supermodernas a toda leche. Cada año sacamos muchísimas. Filtro de Gabor, procesamiento simultáneo en el dominio espaciofrecencial, boosting de weak learners ¡las nuevas ni las traducimos, así suenan aún mejor! Todas son tonterías, cosas realmente simples, pero esto es como las cabezas de la hidra: antes de que nos saquen los colores ya hemos inventado tres nuevas.

La segunda es que escribimos estos conceptos en fórmulas. Fórmulas que representan conceptos realmente tontos, ¡ni se imaginan cuánto!  Pero ya es otro lenguaje, todo un nubarrón de confusión, la tinta del pulpo asustado. Esto es como lo del chino. ¡Qué difícil es el chino! ¡hay que ser un genio para hablarlo! Y sin embargo hasta el chino más tonto lo habla. Pues esto lo mismo. Se sorprenderían si vieran la cantidad de idiotas (hablo de verdaderos idiotas, gente que podría percibir una ayuda sin muchos trámites) que hablan el lenguaje de las fórmulas. Les reconoceran porque son los más dados a usar las expresiones más flipadas. Por la cuenta que les trae.

¿Qué consecuencias tiene todo esto, además de los privilegios ya comentados?

Casi todo el mundo cree que la tecnología funciona de una forma mágica que son incapaces de comprender. Esto es realmente triste y no creo que pueda encontrarle nada positivo. Llega a extremos lamentables, como que casi nadie sepa qué es la energía o las vibraciones, pero se hable contínuamente de energía y vibraciones negativas. La magia ha vuelto para idiotizar. Por supuesto el sistema educativo contribuye a  arruinar cualquier posibilidad de comprensión natural machacando sistemáticamente con conceptos tan estimulantes y útiles como el cálculo de cocientes de polinomios o la resolución de raíces cudradas, que ejercen un efecto benéfico comparable a tomar un campo de árboles jóvenes y asfaltarlo.

La ciencia ficción campa a sus anchas. No es casualidad que los aficionados a la magia del señor de los anillos lo sean también a la magia de matrix. El nombre de ciencia ficción de por sí es bastante desafortunado, pues debería llamarse "más fantasía, pero con nombres aún más flipados".

Nadie tiene ningún interés en devolver las "nuevas tecnologías" al campo de las cosas que se pueden entender. Hay algunos divulgadores de ciencia, sí, pero es algo realmente marginal y que pierde todo su efecto cuando a su vecino se le llena la boca diciendo que se dedica a resolver un problema en varias dimensiones.

Es difícil renunciar a un privilegio, y éste va a costar que nos lo desmonten. Desde luego es bastante nocivo, pero no para nosotros.

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